Por donde empiezo
nunca fue muy bien conmigo la moda del soltar...
no me sale
Busco, sin embargo, resignificar. No caer en una burda acumulación sino más bien nutrirme. Estoy hecha de un montón de retazos. Y todos ellos me hacen ser quien soy hoy.
Apareciste en mis sueños. Mirá si no podré soltar que, después de cuánto... 20 años? De esa historia que no fue, todavía cada tanto te sigo pensando. Le dí vueltas al asunto. Y, mi costado obsesivo siempre se hace cargo de revolver bien bien cada cuestión, y todo cuestionarlo.
Agradecí verte, obvio, porque te sigo queriendo, a quién le voy a mentir. Fuiste mi primer amor, mi primer no amor, el amor más trunco (buen, tal vez no tanto). Mi primer secreto mal guardado. Mi primer gran miedo, al éxito y al fracaso. Rechacé cualquier señal que pudieras haber dado (en mi mente al menos creo que algo de reciprocidad había en el deseo, en el cariño, en todo esto).
Nos hemos vuelto a ver en esos veintipico de años. Fue todo tan raro. Yo me perdí, y seguí, vos seguiste, cada unx por su lado. Me queda la sensación de que todavía no me he perdonado haber sido tan cobarde. Y tal vez por eso te soñé. Tal vez eso viniste a contarme en mi descanso. Porque he sido tan osada que ni yo me reconozco, pero con vos, nunca me animé a sincerarme. Tal vez hoy sea en vano. Por algo habrá sido que en mis momentos de "locura" y valentía, jamás nos cruzamos. De todos modos, me enseñó nuestra historia que mejor, siempre mejor intentarlo. Aunque con vos nunca haya sido el caso.
Necesito decirte que te quiero. Necesito decirme que me perdono. Necesito nuevamente encontrar un sentimiento así de fuerte, y sujetarlo, asumirlo arriesgar todo y todo darlo, dejarlo ser, soltarme, sin temer. Necesito dejarlo nacer.
Tan simple que complica. Emociones, sentimientos, preguntas, quizá alguna respuesta. Así en estado bruto, desde antes de ser madre y ahora en pleno puerperio. Un alma que se manifiesta mediante la palabra (cuando puede). Tratando de embellecer lo más 'feo' de todo lo que me pasa, y relucir lo más hermoso, de eso se trata.
sábado, mayo 23, 2020
sábado, mayo 16, 2020
Ya no tengo 20...
Nostalgia,
de los besos arrebatados
los amores improvisados
los encuentros desenfrenados.
De los pulsos acelerados
los impulsos no reprimidos
parovechados, sudados,
de los cuerpos deseantes,
encendidos, danzantes.
De las noches sin dias
de los dias sin noches.
Nostalgia de no saber
de lugares apropiados
de tiempos
de pudor.
De la incertidumbre vertiginosa
de sentirme victoriosa
pese a perder
siendo apuñalada mil veces por la espalda
Nostalgia
del trayecto a la conquista de mi tierra sagrada
de los besos arrebatados
los amores improvisados
los encuentros desenfrenados.
De los pulsos acelerados
los impulsos no reprimidos
parovechados, sudados,
de los cuerpos deseantes,
encendidos, danzantes.
De las noches sin dias
de los dias sin noches.
Nostalgia de no saber
de lugares apropiados
de tiempos
de pudor.
De la incertidumbre vertiginosa
de sentirme victoriosa
pese a perder
siendo apuñalada mil veces por la espalda
Nostalgia
del trayecto a la conquista de mi tierra sagrada
sábado, mayo 09, 2020
Recuerdo insurgente
Busco tu imagen aún
Pasó tanto tiempo...
te pienso, te siento
sonrío.
No sé si es obsesión
no sé si será que no se cortó el hilo
si me seguís pensando como yo a vos
si te susurra mi recuerdo al oído.
No es que no ame lo que tengo
sino ya hubiese huido
pero siento aún deseo
de que se crucen nuestros caminos
Quien sabe si nos volvemos a mezclar
en palabras, en miradas,
con las pieles empapadas
de un recuerdo insurgente
O lo que fue nunca será
y mejor que así suceda
pero que las brasas que aquí quedan
den calor en vez de ahogar
Pasó tanto tiempo...
te pienso, te siento
sonrío.
No sé si es obsesión
no sé si será que no se cortó el hilo
si me seguís pensando como yo a vos
si te susurra mi recuerdo al oído.
No es que no ame lo que tengo
sino ya hubiese huido
pero siento aún deseo
de que se crucen nuestros caminos
Quien sabe si nos volvemos a mezclar
en palabras, en miradas,
con las pieles empapadas
de un recuerdo insurgente
O lo que fue nunca será
y mejor que así suceda
pero que las brasas que aquí quedan
den calor en vez de ahogar
La partida
Suena el silbato.
Dan el primer puntapié y quedan parados.
Tal vez para eternizar el juego,
tal vez así lo den por terminado.
Pero si nadie sigue partida no hay gol,
y sin gol no hay ganadxr.
Tienen al equipo esperando.
De un lado, sólo jugarían si el triunfo estuviera de su lado,
del otro, el deseo de saber qué es lo que el oponente está tramando.
Pero qué gracia tendría el partido si ya supieran todas las tácticas, el resultado?
Suena el silbato y nuevamente,
termina el juego
sin haber sido jugado
Sin saber si fue la última partida
o si será reprogramado
Dan el primer puntapié y quedan parados.
Tal vez para eternizar el juego,
tal vez así lo den por terminado.
Pero si nadie sigue partida no hay gol,
y sin gol no hay ganadxr.
Tienen al equipo esperando.
De un lado, sólo jugarían si el triunfo estuviera de su lado,
del otro, el deseo de saber qué es lo que el oponente está tramando.
Pero qué gracia tendría el partido si ya supieran todas las tácticas, el resultado?
Suena el silbato y nuevamente,
termina el juego
sin haber sido jugado
Sin saber si fue la última partida
o si será reprogramado
jueves, marzo 21, 2019
A veces
A veces me llama el filo de la navaja
Me convoca el abismo
El precipicio, insistente,
reclama
Suplican acariciar mi piel las llamas
Sollozan querer abrazarme las aguas.
A veces me ahorcan,
en silencio,
las palabras calladas
Cada tanto estallan
y queman
por dentro las ganas
La cobardía estrangula,
carcomen los miedos,
la duda se adueña
y confunde mi alma.
Me convoca el abismo
El precipicio, insistente,
reclama
Suplican acariciar mi piel las llamas
Sollozan querer abrazarme las aguas.
A veces me ahorcan,
en silencio,
las palabras calladas
Cada tanto estallan
y queman
por dentro las ganas
La cobardía estrangula,
carcomen los miedos,
la duda se adueña
y confunde mi alma.
sábado, diciembre 15, 2018
De las soledades que viví, tal vez la de hoy sea la más pesada. No sé si por ser actual, o por llevar la más hermosa carga.
La soledad de madre es, para mí, la más ardua. Es tener que estar fuerte para evitar a mis tormentos arrastrarla. Es desear desgarrarme y sentir las amarras. Es la pelea constante, el no poder sumergirme y, sin embargo, ahogarme. Es congelar los sentidos, para no abrumarme. La soledad de madre es la soledad negada, escondida, olvidada. Es la que no puede ser, pero está siempre presente, apretando, acechando, mirando de reojo, pisando los talones, apuntando firme al pecho, amenazando. No podés escaparte porque hay alguien a quien cuidar y, al mismo tiempo eso es lo que te obliga a pelear...
La soledad de madre es, para mí, la más ardua. Es tener que estar fuerte para evitar a mis tormentos arrastrarla. Es desear desgarrarme y sentir las amarras. Es la pelea constante, el no poder sumergirme y, sin embargo, ahogarme. Es congelar los sentidos, para no abrumarme. La soledad de madre es la soledad negada, escondida, olvidada. Es la que no puede ser, pero está siempre presente, apretando, acechando, mirando de reojo, pisando los talones, apuntando firme al pecho, amenazando. No podés escaparte porque hay alguien a quien cuidar y, al mismo tiempo eso es lo que te obliga a pelear...
domingo, diciembre 09, 2018
No sé a qué venís, sé que no te vas, y que no me atrevo a echarte
que te llamo con mi pensamiento, con mi cuerpo, que no paro de desearte
No sé dónde quedamos vos y yo. Sé que estás en tu mundo y yo en el mío
pero hay momentos en que el pasado es tan presente que me siento besarte
Dónde queda quien soy hoy en todo esto?
Dónde está esa que fui y hoy ya no encuentro?
que te llamo con mi pensamiento, con mi cuerpo, que no paro de desearte
No sé dónde quedamos vos y yo. Sé que estás en tu mundo y yo en el mío
pero hay momentos en que el pasado es tan presente que me siento besarte
Dónde queda quien soy hoy en todo esto?
Dónde está esa que fui y hoy ya no encuentro?
sábado, octubre 13, 2018
sábado, septiembre 29, 2018
Cuerpo.
No juzgues mis heridas
si nada sabés
del dolor que las causan
Me encotré con una foto de mi infancia/preadolescencia temprana. Me voló la cabeza. No es que no la haya visto antes, ni que no me haya encontrado con imágenes de esa época que me hayan chocado. Pero, viste cuando por algún motivo ves algo que ya conocías pero esa vez se te da vuelta el mundo?? Como cuando te das cuenta de que esa persona te encanta pero no te habías percatado, o no te animabas a sentirlo, o qué sé yo, también podría compararse a verse al espejo después de la fiesta, ponele. Así me golpeó esa imagen. Así estoy pensando hace un par de días en escribir, en largar, en soltar todo eso que desde esa época sentía y no lo volqué lo suficiente, o no del modo que necesito, lo que siento hoy y lo que sentí durante años y me hacía la distraída.
Ay! si pudiera volver atrás y hablarme a mí misma. Si pudiera interceder entre para amigarme conmigo en el pasado, o mejor, para evitar que las influencias me enemistasen con mi imagen. Si pudiera pedirme paciencia, exigirme mirarme, mimarme, acompañarme. Capaz la maternidad me hizo mirar esas fotos de otro modo. Pedirme no abandonarla a ella como lo hice conmigo. Ayudarla a quererse, a buscarse, a encontrarse y no avergonzarse de lo que vea, sienta, piense. Que se atreva a ser ella misma y bancarse, y yo bancármela y, si no, que me mande bien a la mierda. Que todo eso sea desde el amor propio, cuidándose y respetándose, creyendo en sí misma, sin que nadie ponga en duda su percepción pero guiándola si hace falta.
Vuelvo a la imagen... Pienso también en la historia previa a esa nena grande. Pienso en cómo
hubo pequeñas muestras de todo lo que podía depositarse en un cuerpo
incluso antes de tanto cambio. En episodios en los que me llegué a
lastimar a conciencia pero sin saber por qué lo estaba haciendo. Qué
emociones impulsaban esos actos? Actos que se grabaron en mi memoria y
que minimizaron en mi entorno y, sin embargo, eran solo anuncio de lo
que seguía. Por un tiempo escondieron de mí eso que yo sentía. Y digo
escondieron porque tan chiquita era que difícilmente yo lo entendía.
Retomando la imagen, se ve una nena al lado de sus amigas y su hermana. Una nena que no parecía nena pero tampoco una chica grande. Que era enorme al lado del resto. Gigante. Una cabeza más alta, dos cuerpos más ancha (quizá un poco menos, pero bastantes kilos más). Una nena que escuchó que le digan gorda miles de veces. Que creció desproporcionadamente rápido respecto a sus pares. Que superaba en talla a sus hermanos más grandes. Una nena que no tenía la culpa de su percentil de crecimiento, de sus genes, de no entender ese cuerpo con un desarrollo que parecía descarriado. Niña que escondió estrías desde los nueve años usando short para entrar a las piletas. Que ocultó los vellos de sus brazos usando manga larga en pleno verano. Habitante de un cuerpo que le quedaba enorme a la sociedad, diminuto a sus sueños. Cuerpo que así, entre contradicciones siguió creciendo, hasta que quiso encajar, y se desconfiguró de lleno.
Esa nena sensible, callada, fuerte, inteligente, que alimentaba en secreto pasiones que, junto a su cuerpo, dejaría languidecer en otros tiempos, no sabía cómo hacer con todo eso y se fue perdiendo. Si en una época no supe manejar su fuerza, por las dudas, me hice débil hasta ser tan frágil que casi ni podía sostenerlo.
Cuando te ves tan desproporcionada respecto al resto te preguntás tantas cosas... Ante todo el 'cómo me verán?' Qué loco que la misma duda sea la que no te deja ver que no te ven tan rara en realidad. Que quizá hasta algún chico le gustás. Pero no tenía ese amor propio que me permitiera animarme, o pensar siquiera que podía gustar, que me veían como a una más, quizá. Y ahí la primer contradicción, o no la primera, pero sí una de tantas. El querer que me vean como a todas, pero no querer ser una más. Siempre me sentí y también quise ser diferente... y me gustaba, pero no encajaba y eso, en ocasiones dolía y entonces quería también ser 'normal'.
De chica mis referentes eran mis dos hermanos mayores. Los admiraba, quería que me aceptaran. y aunque me destaqué entre mis pares en los deportes, al lado de mis hermanxs, yo parecía de corpachón torpe y tosco insuficiente para alcanzar su destreza y asemejarme a ellxs y sus cuerpos esveltos y fibrosos... Al mismo tiempo mi sensibilidad afloraba y entonces era una cosa extraña. Parece simple, pero para mí era como querer ser bailarina clásica y fisicoculturista al mismo tiempo. Jugaba juegos de chicos, ganaba pulseadas, carreras, y me escondía a escribir poesía, inventar melodías, dejar traslucir sentimientos y emociones que archivaba para quién sabe qué día. Cuerpo coraza me hacía.
Fui creciendo y las contradicciones internas crecían junto al aluvión hormonal. El deseo que poco a poco afloraba, la sensación que parecía idiota e imposible de poder llegar a ser deseada. Si siempre me dijeron que era gorda, dientona, si incluso impidieron de algún modo acceder al deseo (a ser deseante y deseada)... cómo podía estar pensando en algo similar? No, no. No con ese cuerpo. No, si no sabía ni entendía nada. Cómo acercarme, cómo aceptarme, como sentirme aceptada.
Me llueven imágenes, recuerdos, sensaciones, momentos. Se esfuman las palabras. Cómo me explico ese proceso en el que, poco a poco, me quise transformar en nada. Cómo explico que llegué casi a lograrlo, que por momentos, para volver a estar viva, a sentir, o para darle entidad a un dolor incomprensible me quemaba o cortaba? Cómo hacer entender que a este cuerpo el dolor lo marcó y lastimó pero también le permitió sentir que todavía vibraba. Cómo resumo tantos procesos, tanta intensidad, tanto y tan nada.
Llegaron con los años las crisis.
Los 15 en esa transición de niña a mujer que hacía años afloraba por ese crecimiento atolondrado. Los cambios repentinos, la necesidad de comenzar a tomar decisiones para mí importantes cuando todavía no me sentía preparada. Empezar a priorizar la imagen y el cuerpo frente a otras cuestiones que antes eran para mí de suma importancia. En ese momento se me mezcla todo y pierdo el rumbo hasta sumirme en cuentas vacías, eternas caminatas. Puse todas mis energías en una meta incierta, hasta llegar a perder todas todas las fuerzas y las ganas por no saber qué hacer en este mundo que tanto demanda. Me hice amiga de la enfermedad. La abracé fuerte. Era mi compañera más fiel y yo de igual modo me comportaba. Lo demás ya no importaba. Todo era pérdida y por un momento, para mí, cuanto más perdía, más ganaba. Era fuerte y constante en mi meta de ser cada vez más liviana. Me enorgullecía cada gramo menos, cada día en que la lista de alimentos se achicaba, cada caloría quemada. Por unos meses ni me dí cuentae si estaba hiriendo a alguien con mis actos y palabras. Fui dura, hostil. Fueron 10, 20, 30 kilos, y amistades que abandoné por no saber tratarlas. Pienso hoy que tal vez me sumergí en mi cuerpo también porque no sabía como andar en otras aguas, entre la gente, nunca entendí qué rol ocupaba. Porque, como dije antes, me enseñaron que no podía desear ni ser deseada.
Una internación, mucho amor circundante que afloraba, mucha garra, un tratamiento ambulatorio, medicación, terapias, amistades nuevas, viejas pero renovadas. Abandono de estudios para retomarlos una vez medianamente recuperada. Escuela nueva, gente nueva, nueva rutina, y unas ganas de vida que vuelven a la vida de a poco me ayudan en ese momento a volver a andar en manada. Pese a subidas y bajadas, a explosiones repentinas, a humores raros, todo parecía normalizarse; creo.
Fin de la secundaria sin pena ni gloria. Empezando a indagar en las relaciones. Permitiéndome de a poco empezar a sentir. A los porrazos. Abrazando amores imposibles, desamores tangibles. Entregando nada sintiendo que daba todo. O dando todo a cambio de nada. A tientas. Ciega de enamoramientos intensos, lastimándome en mis intentos (tal vez ese corazón cumplió la función de la piel, doliendo ante esa sensación de de vacío para saberse vivo). Sabiendo sólo cómo estar en cuerpo, sin poder encontrar las almas. No entendía nada pero andaba. Buscaba. Amaba de forma torpe, tímida, sin creer que se podía, sin saber bien qué es lo que hacía. Amaba de forma torpe pero intensamente, siempre. Nunca supe hacerlo de otra forma. Ni me interesó. Y así, a los porrazos, esperando sentirme alguien para alguien, tratando de brindarme fui conociendo a quien soy, fui aprendiendo a abrirme y no esperar salir ilesa. A poner mis cartas sobre la mesa y que sea lo que sea. A disfrutar tanto las victorias como las derrotas del amor. A construir cada pedazo de mi ser en la experiencia. Quizá no fui lo suficientemente cuidadosa con migo. Tal vez fui solo cuerpo algunas veces, tal vez entregué mi corazón al ser equivocado tantas otras... pero así me fui construyendo hasta ser quien soy. Hasta amarme, amar y dejar que me amen. Hasta exponer lo más oscuro de mí y ser aceptada así. Hasta encontrarle y aceptar sus sombras también, aprendiendo a construir el día a día, compartir y crear vida.
Fin de la secundaria sin pena ni gloria. Empezando a indagar en las relaciones. Permitiéndome de a poco empezar a sentir. A los porrazos. Abrazando amores imposibles, desamores tangibles. Entregando nada sintiendo que daba todo. O dando todo a cambio de nada. A tientas. Ciega de enamoramientos intensos, lastimándome en mis intentos (tal vez ese corazón cumplió la función de la piel, doliendo ante esa sensación de de vacío para saberse vivo). Sabiendo sólo cómo estar en cuerpo, sin poder encontrar las almas. No entendía nada pero andaba. Buscaba. Amaba de forma torpe, tímida, sin creer que se podía, sin saber bien qué es lo que hacía. Amaba de forma torpe pero intensamente, siempre. Nunca supe hacerlo de otra forma. Ni me interesó. Y así, a los porrazos, esperando sentirme alguien para alguien, tratando de brindarme fui conociendo a quien soy, fui aprendiendo a abrirme y no esperar salir ilesa. A poner mis cartas sobre la mesa y que sea lo que sea. A disfrutar tanto las victorias como las derrotas del amor. A construir cada pedazo de mi ser en la experiencia. Quizá no fui lo suficientemente cuidadosa con migo. Tal vez fui solo cuerpo algunas veces, tal vez entregué mi corazón al ser equivocado tantas otras... pero así me fui construyendo hasta ser quien soy. Hasta amarme, amar y dejar que me amen. Hasta exponer lo más oscuro de mí y ser aceptada así. Hasta encontrarle y aceptar sus sombras también, aprendiendo a construir el día a día, compartir y crear vida.
Así y todo... hay veces que todavía me cuesta aceptarme. En este amor hubo tanta lucha interna, tanto egoísmo dejado aparte. Más crisis. Ya no podría bloquear mis sentimientos y emociones tan fácilmente. Ya adulta es más difícil esconderme, y encontrarse tan de frente con las propias zonas oscuras, los miedos, los fantasmas, las sensaciones que afloran cuando unx no las llama puede ser desgarrador. Demoledor hasta sentir que por dentro fragua la sangre y se te retuerce el universo. De algún modo siento a veces que la anorexia fue mucho más simple. Quizá porque casi logro el plan de modo inconsciente, o porque había plan. Pero una vez que ya entendés qué pasa, la lucha está librada y no existe la tregua. Cuando se es consciente de la autodestrucción y el deseo de vida todavía tiene fuerza entonces no podés descansar. Y quién banca esa lucha? Cómo hacés entender que la única manera de hacer tangible el dolor del alma es pasarlo al cuerpo? Cómo explicás que no querés matarte, que necesitás perder la consciencia por un tiempo? Cómo hacés ver que se te escapa la vida de las manos y perdés el aliento? Que no son llamados de atención sino gritos desesperados de quien ya no tiene voz.
La segunda crisis fuerte llegó exactamente 15 años después de la primera (reconocida al menos). El sentido de realidad me abandonaba. Perdí nuevamente el rumbo y me bloqueé por completo. Así, realmente, no quería la vida. Estar sin estar presente en las reuniones, abrumada por estímulos incomprensibles, conteniendo mi materia una energía abrumadora, caótica. Agradezco las manos que me tomaron y guiaron en ese momento. Fue necesario, nuevamente, hacer una pausa. Una pequeña licencia que casi le cuesta a otrxs su reputación en el trabajo. Ya adulta y responsable, un año sabático era impensable, pero seguir así insostenible. Debí frenar unas semanas y hacerme fuerte nuevamente.
Nuevas amistades y profesionales que llegaron a mi vida, me ayudaron a sentirme, poco a poco, más fuerte. Una relación atravesada por crisis de ambos lados creo que nos unió y ayudó a comprender un poco que las luchas internas, generalmente, de algún modo, se comparten.
Si bien me fui recuperando creo que recién logré salir del todo después de dos años. Es que justo después de estabilizarme enfrenté lo que hasta el momento fue la más dura despedida. Despedida a la que le siguieron desilusiones de las personas a las que más quería y más necesitaba en ese momento. Otra vez me tocó sentirme como la incomprendida. La loca, la que hace las cosas por impulso. La que al opinar y decir lo que siente desentona y es juzgada. A la que, cuando estoy mal, siento que juegan a querer pero le tiran basura pro la espalda. El blanco fácil para la crítica. Tal vez todo eso lo merecía. Tal vez vuelva a pasar una y otra vez, quizá yo entienda algún día que a la única que le tengo que pedir aprobación es a mí misma. Que soy la única que me acompaña realmente en este viaje, porque sólo yo entiendo hasta dónde llega mi dolor cuando me abraza, hasta donde puedo desbordar de alegrías.
Puede resultar exagerado desde afuera, puede parecer absurdo que un simple comentario o accionar a veces me duela tanto... conociéndome, conociendoles, fui entendiendo que probablemente nunca llegue a ser del todo comprendida, y espero menos de lxs demás, a la vez que entiendo, aunque me duela, que muchas veces no es fácil acompañarme.
Con los años son más leves las recaídas. Más extensos los períodos estables. Debo reconocer que a veces se extrañan algunas sensaciones, pero ahora en el equilibrio creo que voy buscando nuevas formas de sentir, de vibrar, y aunque a veces me siento opaca, sé que voy a volver a brillar.
La segunda crisis fuerte llegó exactamente 15 años después de la primera (reconocida al menos). El sentido de realidad me abandonaba. Perdí nuevamente el rumbo y me bloqueé por completo. Así, realmente, no quería la vida. Estar sin estar presente en las reuniones, abrumada por estímulos incomprensibles, conteniendo mi materia una energía abrumadora, caótica. Agradezco las manos que me tomaron y guiaron en ese momento. Fue necesario, nuevamente, hacer una pausa. Una pequeña licencia que casi le cuesta a otrxs su reputación en el trabajo. Ya adulta y responsable, un año sabático era impensable, pero seguir así insostenible. Debí frenar unas semanas y hacerme fuerte nuevamente.
Nuevas amistades y profesionales que llegaron a mi vida, me ayudaron a sentirme, poco a poco, más fuerte. Una relación atravesada por crisis de ambos lados creo que nos unió y ayudó a comprender un poco que las luchas internas, generalmente, de algún modo, se comparten.
Si bien me fui recuperando creo que recién logré salir del todo después de dos años. Es que justo después de estabilizarme enfrenté lo que hasta el momento fue la más dura despedida. Despedida a la que le siguieron desilusiones de las personas a las que más quería y más necesitaba en ese momento. Otra vez me tocó sentirme como la incomprendida. La loca, la que hace las cosas por impulso. La que al opinar y decir lo que siente desentona y es juzgada. A la que, cuando estoy mal, siento que juegan a querer pero le tiran basura pro la espalda. El blanco fácil para la crítica. Tal vez todo eso lo merecía. Tal vez vuelva a pasar una y otra vez, quizá yo entienda algún día que a la única que le tengo que pedir aprobación es a mí misma. Que soy la única que me acompaña realmente en este viaje, porque sólo yo entiendo hasta dónde llega mi dolor cuando me abraza, hasta donde puedo desbordar de alegrías.
Puede resultar exagerado desde afuera, puede parecer absurdo que un simple comentario o accionar a veces me duela tanto... conociéndome, conociendoles, fui entendiendo que probablemente nunca llegue a ser del todo comprendida, y espero menos de lxs demás, a la vez que entiendo, aunque me duela, que muchas veces no es fácil acompañarme.
Con los años son más leves las recaídas. Más extensos los períodos estables. Debo reconocer que a veces se extrañan algunas sensaciones, pero ahora en el equilibrio creo que voy buscando nuevas formas de sentir, de vibrar, y aunque a veces me siento opaca, sé que voy a volver a brillar.
Cuerpo...
Hace poco más de dos años se transformó mi cuerpo de una manera que pensé que mi mente jamás toleraría. Ella, sin saberlo, me enseñó a cuidarme para cuidarla, a amarme para amarla, para enseñarle a amarse. Ella, cuyo amor me obliga a llegar a límites inimaginados de agotamiento, que pone a prueba mi paciencia y me demuestra que el corazón no tiene fronteras, que se expande, que todo ser es capaz de albergar más de lo que imagina, más de lo que parece posible en esta vida.
Se transformó la idea de este escrito como se va metamorfoseando con los años el cuerpo. Como se va moldeando por la historia, por las emociones, las relaciones, las vivencias, el agua, el sol, el amor, por el aire, por el mismo espejo y el ojo ajeno.
Se va a seguir transformando, reconfigurando, y yo y vos también cambia todo todo el tiempo mientras haya vida.
domingo, enero 14, 2018
12 de septiembre de 2017
Cada tanto la escena se repite: me pierdo. No entiendo lo que hago, lo que veo, lo que siento. Si soy el bicho raro o me lo invento. Cada tanto pierdo el eje, siento que la vida se me escapa de las manos, de los pies, de los ojos, de la nuca. Cada tanto me ahogo en vacío y olvido el camino. Se mezclan y repiten las piezas de este rompecabezas pero sé en el fondo que al final el juego lo pierde sólo el que no juega
Cada tanto la escena se repite: me pierdo. No entiendo lo que hago, lo que veo, lo que siento. Si soy el bicho raro o me lo invento. Cada tanto pierdo el eje, siento que la vida se me escapa de las manos, de los pies, de los ojos, de la nuca. Cada tanto me ahogo en vacío y olvido el camino. Se mezclan y repiten las piezas de este rompecabezas pero sé en el fondo que al final el juego lo pierde sólo el que no juega
Quién necesita París II
Vas aprendiendo, a los golpes, que mejor no preguntar si podés o no podés ir donde no sos invitadx. No esperar que, al darle tu punto de vista al que no piensa siquiera contemplarlo, vaya a aceptar esa otra forma de mirar. O sacás pasaje igual o encarás para otro lado. O te bancás que te desacrediten y respondes con la frente en alto que no pensás igual o ni opinás, mirás, sonreís le das un besito y decís chau... al final, para la gente así no existe el diálogo.
Respiro profundo.
Para qué París, si la felicidad está a pasitos nomás, sólo necesitás andarlos. Para qué buscar en otro lugar lo que en vos estás deseando. Para qué soltarte en vuelo junto a quien solo va a lanzarte piedrazos?
Respiro profundo, sí, a mí es a quien le hablo.
Respiro profundo.
Para qué París, si la felicidad está a pasitos nomás, sólo necesitás andarlos. Para qué buscar en otro lugar lo que en vos estás deseando. Para qué soltarte en vuelo junto a quien solo va a lanzarte piedrazos?
Respiro profundo, sí, a mí es a quien le hablo.
jueves, agosto 17, 2017
Border mom
Cómo se hace?
No pensaba que iba a ser distinto. Sabía que por arte de magia las cosas no iban a cambiar. Pero por un año todo fue tan diferente... Estabas dentro mío y, por ende,era bien claro que me tenía que cuidar. Que si me lastimaba te estaría lastimando. Entonces me hice fuerte. Estabas dentro mío, pero yo gobernaba mi cuerpo igual. Ahora... Al fin... Pero cuesta. Ahora, al fin, hace meses que vos sos vos pero todavía necesitás tanto de mí, de nosotros. Y yo soy yo pero casi que me olvidé cómo.
Poco a poco vuelvo a reencontrarme y... No siempre es grato encontrar todo de unx. Aunque cambió todo, hay cosas que vuelven, y ahora cómo hago!? Porque esta cosa mía de necesitar hacerme daño... Cómo hago? Ya estás en tu cuerpo y lo vas habitando. Pero qué madre se lastima si sabe que, aunque ya su hijx no anide en su vientre, va a sentir de todos modos el dolor que le transmita? Cómo hago para ser fuerte? Para no caerme y arrastrarte conmigo? Que alguien me explique, que alguien la salve de ese tipo de encuentro con esa parte de mí que hoy, sin desearlo, aún respiro.
No pensaba que iba a ser distinto. Sabía que por arte de magia las cosas no iban a cambiar. Pero por un año todo fue tan diferente... Estabas dentro mío y, por ende,era bien claro que me tenía que cuidar. Que si me lastimaba te estaría lastimando. Entonces me hice fuerte. Estabas dentro mío, pero yo gobernaba mi cuerpo igual. Ahora... Al fin... Pero cuesta. Ahora, al fin, hace meses que vos sos vos pero todavía necesitás tanto de mí, de nosotros. Y yo soy yo pero casi que me olvidé cómo.
Poco a poco vuelvo a reencontrarme y... No siempre es grato encontrar todo de unx. Aunque cambió todo, hay cosas que vuelven, y ahora cómo hago!? Porque esta cosa mía de necesitar hacerme daño... Cómo hago? Ya estás en tu cuerpo y lo vas habitando. Pero qué madre se lastima si sabe que, aunque ya su hijx no anide en su vientre, va a sentir de todos modos el dolor que le transmita? Cómo hago para ser fuerte? Para no caerme y arrastrarte conmigo? Que alguien me explique, que alguien la salve de ese tipo de encuentro con esa parte de mí que hoy, sin desearlo, aún respiro.
sábado, abril 22, 2017
De lo mejor que me puede estar pasando... (lo peor de lo mejor)
Lo más hermoso de esta vida, tanta belleza, más de la que jamás hubiese imaginado, más amor del que creí capaz, tanto que por momentos creo que voy a explotar...
De pronto entiendo el aluvión de blogs de madres, páginas y foros de maternidad, instagram, facebook, todo todo todo. De pronto caigo en la cuenta, y necesito escribir yo. En esos minutos de silencio, de soledad (de esa que hace bien), necesito hacer catarsis, contar, decir, llorar, gritar, salir de esta rutina que, más allá de hermosa y deseada, es difícil, tal vez más de lo que pensaba. Es cansadora, agotadora, agobiante. Es que entre llantos, sonrisas, pañales, siestitas, baños, amamantamiento, entre todo eso, me pierdo y me encuentro de manera tan vertiginosa que me mareo, me caigo, me levanto, me desespero...
Ya antes de ser madre cada tanto me pasaba esto de perderme, pero entonces sabía dónde ir, o cómo, o que era algo pasajero, o al menos ya me era conocido, yo me era conocida. Ahora, sinembargo, tengo que inventarme de nuevo. Erguirme madre no sucederá de un día para el otro, estoy aprendiendo. En este aprendizaje siento que empiezo de cero en casi todos los aspectos de mi vida. Tengo que aprender a manejarme en lo social, lo laboral, los estudios, hasta en el día a día, en las cosas más simples como desayunar, cambiarme, arreglarme, tomar agua... nada es como era antes y, aunque esté bueno, por momentos no es muy llevadero. Es todo, todo nuevo. Voy ahí, donde puedo, a buscar algo de lo que era, lo que soy, para construirme, para encontrarme. Busco en un intento de salida, algúna cena, un almuerzo... Pero ya no soy sin ella, y juntas es todo tan nuevo. Es aprender a caminar, porque ahora no ando sola, es aprender a hablar, porque entre estos nuevos ruidos y frecuencias hay que encontrar los momentos, es aprender a respirar, porque me quita el aliento, es todo, todo nuevo. Y como no toda la gente a mi alrededor, mis afectos, están en esto, se complica coincidir porque pretendo ser quien era antes, y ya no sé qué queda de eso. Hay mucho que tuve que dejar, mucho que seguro dejaré de lado, much@s que me van a dejar. Tal vez de eso se trate esto, de que sea todo nuevo, de volver a empezar, de seguir cambiando, de aceptar.
Hoy estoy acá, escupiendo, vomitando palabras para explicarme de qué se trata ésto que siento, que estoy viviendo, para ver si entre letras y pensamientos, tal vez, de golpe, me entiendo. Para ver si encuentro compañía en lo que estoy escribiendo. Porque es muy solitario este camino que estoy recorriendo, aunque tengo una hermosa familia y juntos vamos aprendiendo, y aunque me ayuden y me guíen quienes están cerca y perciben todo esto que siento.
No sé si deba explicarme pero lo hago, no cambiaría nada de lo que estoy viviendo, me sé un ser afortunado, y amo cada momento, pero lo bello puede traer, cada tanto, un poquito de sufrimiento.
viernes, enero 20, 2017
ImJo
Cuando me entendés.
Cuando no me entendés pero no buscás explicación sino que te quedás a mi lado acompañando.
Cuando espero y reformulás tus ideas y las adaptás un poquito más a las mías. Cuando esperás a que yo pueda reformularme y acomodarme un poco más a las tuyas. Cuando no nos reformulamos nada, pero entendemos esa diferencia y la aceptamos.
Cuando tirás para adelante aunque yo retroceda o esté atorada. Cuando me hacés ser más fuerte para poder acompañarte y tirar yo para adelante aunque a veces no tenga ganas.
Cuando bancás mis dolores que ni yo entiendo y los abrazás para que se vayan lejos.
Cuando me dejás mimarte y mirás con ojos tiernos.
Cuando te animás y me mostrás que amás esta vida. Cuando puedo y te muestro mi manera de amarla. Cuando amamos juntos lo que construímos, lo que inventamos, lo que nos da ... la vida.
En las cosas simples como los ''te amo'' antes de irme a la cama o salir de casa. En las verduras a la dieta incorporadas, en las compras sanas y regalitos frutales. En las visitas a la gente que nos ama.
En compartirme experiencias y chistes e imágenes que a veces no entiendo. En que me cuentes cómo fue tu día aunque te escucho despistada.
En cada plato de comida que me sale bien. También en los que salen mal.
Cuando me cocinás. O si vuelvo tarde y me esperás. O me buscás.
Cuando me das la mano, te acostás a mi lado, me mirás profundo, me preguntás cómo estoy,
Cuando nos animamos a un poco más.
Cuando respirás.
Cuando te reís.
Cuando bailás *aunque llego a mirarte mal.
Cuando sos feliz
Cuando estás mal
Cuando estás quieto
Cuando dormís
Cuando despertás
Cuando sos
Cuando puedo, y porque puedo ser con vos
Te amo.
domingo, agosto 28, 2016
Jo II.
Podría sentarme a llorar
la casa que no tengo
los viajes que no hice
las historias no vividas
las carreras inconclusas...
Podría mirar para atrás y odiarme
por las cosas que no dije
las que dije sin haberme medido
por no haberme animado
por haber sido imprudente, desafiante
Podría ver al espejo y maldecir
este rostro descuidado
este apecto desgreñado
este cuerpo que ya no controlo
los amores y desamores del pasado
Podría reprenderme hasta humillarme
por no amimarme a cambiar de trabajo
por haberme ''acomodado''
por mi estilo indefinido, despreocupado
por ser la fea de la fiesta,
la inmadura,
la tímida,
la que menos gana
la que habla bajo...
Tengo mil motivos para detestarme
para escupirme, lastimarme.
Razones me sobran para esconderme
para ocultarle al mundo mi existencia.
Me tengo a mí entera para avergonzarme...
Pero hoy no tengo ganas.
Quiero abrazarte y abrazarme
Quiero mirar con nuevos ojos
descubrir todo lo que tengo, lo que tenemos
quiero viajar sin equipaje por esta vida que hoy hacemos
Hoy quiero amarte, quiero amarme, que me ames.
Voy disfrutar de mis sueños hasta que sean reales
Voy hacer de mi realidad algo tan bello
que nunca más querré escaparme,
a festejar mi pequeñez bien a lo grande!
la casa que no tengo
los viajes que no hice
las historias no vividas
las carreras inconclusas...
Podría mirar para atrás y odiarme
por las cosas que no dije
las que dije sin haberme medido
por no haberme animado
por haber sido imprudente, desafiante
Podría ver al espejo y maldecir
este rostro descuidado
este apecto desgreñado
este cuerpo que ya no controlo
los amores y desamores del pasado
Podría reprenderme hasta humillarme
por no amimarme a cambiar de trabajo
por haberme ''acomodado''
por mi estilo indefinido, despreocupado
por ser la fea de la fiesta,
la inmadura,
la tímida,
la que menos gana
la que habla bajo...
Tengo mil motivos para detestarme
para escupirme, lastimarme.
Razones me sobran para esconderme
para ocultarle al mundo mi existencia.
Me tengo a mí entera para avergonzarme...
Pero hoy no tengo ganas.
Quiero abrazarte y abrazarme
Quiero mirar con nuevos ojos
descubrir todo lo que tengo, lo que tenemos
quiero viajar sin equipaje por esta vida que hoy hacemos
Hoy quiero amarte, quiero amarme, que me ames.
Voy disfrutar de mis sueños hasta que sean reales
Voy hacer de mi realidad algo tan bello
que nunca más querré escaparme,
a festejar mi pequeñez bien a lo grande!
sábado, junio 25, 2016
Explicando(me)
No quiero usar mis ''defectos'' como excusa. Si expongo algunas características (que no me agradan, vale decir) no es para justificarme. Solo busco que se entienda, que se ME entienda. Recordar que hay sentires diferentes, que los sentires son irracionales. Que puede haber reacciones inesperadas. Que cada incomprensión duele profundo y ni sé si tengo, pero siento que llega al alma. Que mis arrebatos no pasan por necedad sino por necesitar más tiempo para que la razón haga entender al impulso, que los míos son otros tiempos, como serán porpios los de cada uno. No, tampoco justifico estos impulsos, pero son eso... y no siempre se pueden frenar. Que en los espacios y círculos íntimos es donde más se complica.
Perdón, talvés ni es el lugar para esto. Pero ando insomne, con ruido de fondo... y no paro de pensar.
Perdón, talvés ni es el lugar para esto. Pero ando insomne, con ruido de fondo... y no paro de pensar.
jueves, junio 16, 2016
El tiempo volvió a rodar...
La radio a pleno a las seis de la mañana, no sea cosa que perdamos el día de playa que no perdamos un segundo de cada día...
Yo desde el septiembre pasado pensaba que el tiempo se había detenido y me mostraste que las agujas siguen girando. Que se aprovecha hasta el último suspiro. Que la vida no nos espera, que hay que seguir, siempre, hay que seguir luchando...
Las indicaciones para llegar a destino, 'no aceptes bebidas de extraños', 'mirá la bandera'... noticias catastróficas a toda hora, Fé como el mayor legado.
Música, tv, radio, lecturas, compañías de esa mujer sola, que tenía gente amiga en cada rincón.
Aunque me quejé de tantas cosas, esas mismas condimentaban el día a día y me nutrieron de experiencias, paciencia (o no tanto).
No me imagino qué será ahora de mis veranos sin la salida a la feria, las idas al supermercado que poco a poco fueron disminuyendo porque tu cuerpo ya se estaba quejando.
Los almuerzos solo nuestros, el paso cada vez más lento que no exigía ser esperado.
Quién va a blanquear mi ropa, contarme historias, hablarme hasta el cansancio? Estar allá sin vos va a ser tan raro... ya no habrá una canción para cada momento, la exigencia de entrar a la casa y lavarse las manos. La creatividad a la orden del día, el buscar actividades hasta dentro de los armarios.
Ni quise darme cuenta de que te estabas apagando, que te dolía cada hueso y lo callaste solo para poder seguirnos el paso. Tardé en entenderte, en abrazarte. Esperaba tener un poco más de tiempo, ahora que empezaba a comprender un poco más, a vivir en carne propia, que en esta tierra estamos de paso. Pero el tiempo no me dio tiempo, y decidió acabarse (a mi gusto) muy temprano.
Queda esta mezcla de dolor y de alegría, estas ideas desconexas, y el amor eterno desparramado por todos lados.
Espero no se me haya escapado demostrarte cuanto te amo.
Yo desde el septiembre pasado pensaba que el tiempo se había detenido y me mostraste que las agujas siguen girando. Que se aprovecha hasta el último suspiro. Que la vida no nos espera, que hay que seguir, siempre, hay que seguir luchando...
Las indicaciones para llegar a destino, 'no aceptes bebidas de extraños', 'mirá la bandera'... noticias catastróficas a toda hora, Fé como el mayor legado.
Música, tv, radio, lecturas, compañías de esa mujer sola, que tenía gente amiga en cada rincón.
Aunque me quejé de tantas cosas, esas mismas condimentaban el día a día y me nutrieron de experiencias, paciencia (o no tanto).
No me imagino qué será ahora de mis veranos sin la salida a la feria, las idas al supermercado que poco a poco fueron disminuyendo porque tu cuerpo ya se estaba quejando.
Los almuerzos solo nuestros, el paso cada vez más lento que no exigía ser esperado.
Quién va a blanquear mi ropa, contarme historias, hablarme hasta el cansancio? Estar allá sin vos va a ser tan raro... ya no habrá una canción para cada momento, la exigencia de entrar a la casa y lavarse las manos. La creatividad a la orden del día, el buscar actividades hasta dentro de los armarios.
Ni quise darme cuenta de que te estabas apagando, que te dolía cada hueso y lo callaste solo para poder seguirnos el paso. Tardé en entenderte, en abrazarte. Esperaba tener un poco más de tiempo, ahora que empezaba a comprender un poco más, a vivir en carne propia, que en esta tierra estamos de paso. Pero el tiempo no me dio tiempo, y decidió acabarse (a mi gusto) muy temprano.
Queda esta mezcla de dolor y de alegría, estas ideas desconexas, y el amor eterno desparramado por todos lados.
Espero no se me haya escapado demostrarte cuanto te amo.
sábado, junio 04, 2016
AnJo
Vivir en crisis. En eterna duda. Vivir desconfiando de la realidad. Buscando. Huyendo. Vivir entre la guerra y la paz, justito ahí en el medio. Corriendo con grilletes, volando con un yunque atado a los pies, gritándole al vacío, escuchando la ensordecedora nada llena de un todo tan caótico... Vivir refugiada en la tempestad, recogiendo espinas... disfrutando de las flores.
Vivir confundida, pero completamente segura de ser lo que soy, en un espacio que no habito, en un cuerpo que no domino, pero yo, siempre yo. En una piel que muchas veces no contiene, en un torrente de emociones que me lleva, me agita me hunde y me ahoga para surgir en plena algarabía gritando que estoy viva. Vivir ajena al contexto, inmersa en él y tan ausente, vivir extremamente presente. Sentir la vida en cada músculo, en cada pelo, en cada hueso, en las vísceras, y con la vida, sentir en cada centímetro de mi cuerpo su alegría y su dolor. Experimentar en lo más hondo de mi ser cada sentimiento.
No sé qué es vivir si no es eso...
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